Escúchale roer los huesos que antes te servían de prisión.
Las uñas arañando el suelo.
Llegan de madrugada, casi sin esperar ser esperados.
Cómo soldados tendidos al sol en un campo de minas.
Pudriéndose bajo un cielo azul eléctrico.
La manada se largó hace tiempo y a ti sólo te quedo esta vieja manía
y el gusto por los cantantes folk.
El lúgubre sonido de la maquinaria sin parar de girar.
Ondas de choque elevándose mientras las sirenas entonan el bis.
Te dejas llevar...
domingo, 11 de agosto de 2013
jueves, 1 de agosto de 2013
One Summer Night
Calor.
Casi había olvidado el verano.
Madrugada. Hay 30 grados en esta parte del mundo a la que ya solo vuelvo para aplacar la memoria. La sábana es una telaraña bajo la que me asfixio mientras recorro el cielo a lomos de una pantalla con forma de luna. El vaso con té helado deja un circulo en la repisa de la ventana.
Las orugas tratan de evitar mis torpes intentos por volver 4 años atrás. A aquel verano. El único, en justicia, que sentí que el planeta giraba bajo mis pies. El único, en verdad, en que todavía me creía capaz de amar. Uno se cree de todo si la felicidad entra por el balcón de improviso.
También aquella chica de ojos tristes me evita desde la atalaya a la que subió aquella noche que la dejé. No soy gran cosa con las chicas últimamente. O las dejo yo o me dejan ellas...
Me emborracharía si eso aliviaría mi actitud y me diera aquel viejo aire melodrámatico que solía cultivar en las noches de insomnio. Te gustaba tanto verme salir de la tormenta con cada SMS o racha de viento.
Y ahora las palabras no valen nada. Ya no trenzó recuerdos a golpe de sílaba ni mojas las bragas cuando te escribo un mail desde el exilio al que me mandó el olvido. Y de cara voy justito y de perfil simulo lecciones al vuelo. ¿Qué le vamos a hacer?
Ya no sirve de nada apelar a tu recuerdo para masturbarme cuando el presente se me queda grande. Podía imaginar un final mejor pero eso sería dar la razón a los que me dicen que si estoy solo es porque quiero estarlo (eso me incluye a mí, me temo).
He pasado estas últimas semanas en este reino de ciegos siendo un tuerto que juega a ser mejor pero solo es tan listo como el resto.
No es que sea gran cosa cuando me saco el alma de la bolsa de trucos.
No es que me importe muchas cosas, es solo buena memoria.
Pero eso, tú ya lo sabías hace mucho.
Casi había olvidado el verano.
Madrugada. Hay 30 grados en esta parte del mundo a la que ya solo vuelvo para aplacar la memoria. La sábana es una telaraña bajo la que me asfixio mientras recorro el cielo a lomos de una pantalla con forma de luna. El vaso con té helado deja un circulo en la repisa de la ventana.
Las orugas tratan de evitar mis torpes intentos por volver 4 años atrás. A aquel verano. El único, en justicia, que sentí que el planeta giraba bajo mis pies. El único, en verdad, en que todavía me creía capaz de amar. Uno se cree de todo si la felicidad entra por el balcón de improviso.
También aquella chica de ojos tristes me evita desde la atalaya a la que subió aquella noche que la dejé. No soy gran cosa con las chicas últimamente. O las dejo yo o me dejan ellas...
Me emborracharía si eso aliviaría mi actitud y me diera aquel viejo aire melodrámatico que solía cultivar en las noches de insomnio. Te gustaba tanto verme salir de la tormenta con cada SMS o racha de viento.
Y ahora las palabras no valen nada. Ya no trenzó recuerdos a golpe de sílaba ni mojas las bragas cuando te escribo un mail desde el exilio al que me mandó el olvido. Y de cara voy justito y de perfil simulo lecciones al vuelo. ¿Qué le vamos a hacer?
Ya no sirve de nada apelar a tu recuerdo para masturbarme cuando el presente se me queda grande. Podía imaginar un final mejor pero eso sería dar la razón a los que me dicen que si estoy solo es porque quiero estarlo (eso me incluye a mí, me temo).
He pasado estas últimas semanas en este reino de ciegos siendo un tuerto que juega a ser mejor pero solo es tan listo como el resto.
No es que sea gran cosa cuando me saco el alma de la bolsa de trucos.
No es que me importe muchas cosas, es solo buena memoria.
Pero eso, tú ya lo sabías hace mucho.
lunes, 29 de julio de 2013
Still There
A un millón de kilómetros de casa. En alguna región del espacio dejado atrás, del asfalto que quemé al salir y alejarme, en ciertos puntos de luz que marqué para regresar. Tú sigues aquí por alguna razón que desconozco.
Te apareces con la charla banal de siempre y usas mi apatía para colarte.
Mientras el mar se muestra ante mí, sumiso y febril y me hacen una propuesta editorial por mi virginidad literaria y kamikaze. Mientras el mundo enferma de muerte y los aviones sobrevuelan el horizonte ante mis ojos.
Te apareces con un cierto gusto del pasado cercano y te filtras en mis vacíos.
Las chicas casadas siempre fueron más fáciles y tú, lo recuerdo bien, nunca has estado sola. Ni aquel tipo ni el que me siguió fueron capaces de llenarte. Nunca me creí indispensable.
Te apareces con el mismo canto de sirena de siempre y yo me recostó junto al mar.
Te apareces con la charla banal de siempre y usas mi apatía para colarte.
Mientras el mar se muestra ante mí, sumiso y febril y me hacen una propuesta editorial por mi virginidad literaria y kamikaze. Mientras el mundo enferma de muerte y los aviones sobrevuelan el horizonte ante mis ojos.
Te apareces con un cierto gusto del pasado cercano y te filtras en mis vacíos.
Las chicas casadas siempre fueron más fáciles y tú, lo recuerdo bien, nunca has estado sola. Ni aquel tipo ni el que me siguió fueron capaces de llenarte. Nunca me creí indispensable.
Te apareces con el mismo canto de sirena de siempre y yo me recostó junto al mar.
sábado, 13 de julio de 2013
Redemtion
Os pienso, y no es por las ganas de veros ni siquiera de saber de vosotras. Os pienso por lo que fui, por aquello en lo que me convertía vuestra presencia.
Por las noches en el jardín y los besos en el asiento trasero.Por las alas y las ganas de volar. Los relojes y los senderos.
Los vasos vacíos y la compañía de la sal.
Os pienso pero sobre todo me pienso. Os deseo pero sobre todo añoro la tersura de la juventud es vuestra piel.
Por la luna puta y el lápiz de labios. Por la distante estructura que se adivinaba en vuestra clavícula.
El canto de los grillos y el rumor de calles vacías...
y lo demás pertenece al terreno de lo yermo y estéril.
Pero ahora si me disculpáis iré un momento al baño, porque he de llamar a las chicas fáciles para olvidar vuestras bocas y vestidos de verano. Oh, sí. He de llamarlas para que vengas subidas a su pretenciosa actitud y se dejen los tacones en la entrada de mi piso.
Sí, he de llamar a las chicas de sonrisa sencilla y las bragas en la mano, porque algo me debe de hacer olvidar que os quise aunque fuese a medias.
Por las noches en el jardín y los besos en el asiento trasero.Por las alas y las ganas de volar. Los relojes y los senderos.
Los vasos vacíos y la compañía de la sal.
Os pienso pero sobre todo me pienso. Os deseo pero sobre todo añoro la tersura de la juventud es vuestra piel.
Por la luna puta y el lápiz de labios. Por la distante estructura que se adivinaba en vuestra clavícula.
El canto de los grillos y el rumor de calles vacías...
y lo demás pertenece al terreno de lo yermo y estéril.
Pero ahora si me disculpáis iré un momento al baño, porque he de llamar a las chicas fáciles para olvidar vuestras bocas y vestidos de verano. Oh, sí. He de llamarlas para que vengas subidas a su pretenciosa actitud y se dejen los tacones en la entrada de mi piso.
Sí, he de llamar a las chicas de sonrisa sencilla y las bragas en la mano, porque algo me debe de hacer olvidar que os quise aunque fuese a medias.
No lloro por ti,
no lloro por ti,
lloro por lo mucho que quería este momento,
aquí estás tú de rodillas y me importas un pimiento.
lunes, 1 de julio de 2013
Something New
Algo nuevo, me dice el tipo del sombrero rojo. Escribe algo nuevo y deja de copiar párrafos de ese pasado tuyo tan ampuloso y gris.
Yo asiento y me retrepo en el sillón.
Frente a nosotros, el mar se hincha en una especie de gemido indolente que huele a domingo por la mañana y días más… digamos flexibles y curvos… como de vacaciones. El cielo es una burbuja azulada que brilla con el óxido de los meses de invierno. Como combustible para otra década de ir y venir.
Las chicas del verano se han alejado sin decir amén. Se han largado sin despedirse y tras coger los billetes enrollados que guardábamos en la mesa de la cocina para tiempos mejores, han dado la espalda a cualquier posibilidad que fuera más allá de ciertos momentos de cama y ducha.
¿Y qué más da? No es que sean demasiado preocupantes los tiras y aflojas de los amores a medias. No es que se me vaya la vida entre tanto corazón-a-ralentí.
La dama de los puntos suspensivos, la adorable dueña de las verdades ocultas ya no pasa por aquí. Ya no deja sus punzantes palabras en el buzón y se aleja con la sonrisa colgada de la línea de las cejas como una aprendiz de musa venida a más.
lunes, 24 de junio de 2013
F.I.N.E.
Las banderas del paseo marítimo se agitaban como, se podría decir desde un punto de vista menos oblicuo a una realidad finjida, poseidas por entes que se pasearan de este a otro mundo de un modo literal.
Meciéndose con la brisa que traía recuerdos de un pasado turbulento, los ecos de las ropas susurraban en el relente de la noche como ángeles caidos en desgracia. Se había ido de la ciudad, y me sentía huerfano de lo poco que me daba en virtud de algún acuerdo sellado en tiempos mejores; tiempos menos asesinos y desde luego, infinitamente más tangibles.
-Debo alejarme unos días -me dijo mientras rellenaba la maleta de silencios que brillaban bajo la luz de los focos.
Yo asentí mansamente.
-¿Es alguna especie de castigo? -pregunté, aventurándome en un terreno que ya, definitivamente, me estaba vedado.
Sus ojos me miraron antes de emitir una especie de quejido que flotó por la habitación mucho más tiempo del que hubiera deseado.
Negó con la cabeza.
Fuera, un ululante fulgor lunar se filtraba por entre las rendijas de la persiana (GDJsN).
-Entonces -dije interponiéndome entre él y una pila de ropa del verano pasado-. ¿Por qué siento que esto es una especie de diaspora? Un... exilio.
-Volveré cuando estés listo. Quizá -¿algo parecido a una lágrima en sus ojos?-, cuando cruces al otro lado y lo hagas real...
Ya no hubo más respuestas. Se alejó, maleta en mano y yo me quedé viéndome alejarme de mí mismo en un exilio veraniego con sabor a Pentotal...
-Debo alejarme unos días -me dijo mientras rellenaba la maleta de silencios que brillaban bajo la luz de los focos.
Yo asentí mansamente.
-¿Es alguna especie de castigo? -pregunté, aventurándome en un terreno que ya, definitivamente, me estaba vedado.
Sus ojos me miraron antes de emitir una especie de quejido que flotó por la habitación mucho más tiempo del que hubiera deseado.
Negó con la cabeza.
Fuera, un ululante fulgor lunar se filtraba por entre las rendijas de la persiana (GDJsN).
-Entonces -dije interponiéndome entre él y una pila de ropa del verano pasado-. ¿Por qué siento que esto es una especie de diaspora? Un... exilio.
-Volveré cuando estés listo. Quizá -¿algo parecido a una lágrima en sus ojos?-, cuando cruces al otro lado y lo hagas real...
Ya no hubo más respuestas. Se alejó, maleta en mano y yo me quedé viéndome alejarme de mí mismo en un exilio veraniego con sabor a Pentotal...
sábado, 18 de mayo de 2013
Tale Of The Hundred Tongues
Cuando regresas, de nuevo al hogar, donde (ya) todo es más viejo, más vacío y gris. Y el tiempo, que se agazapa en los recuerdos, en cada esquina de la sucia y gastada ciudad, listo para saltar, uñas, dientes, garras… Y decides juguetear un poco más con la leve sensación de abandono. Y corres, corres, corres…
Anestesias la realidad, con pedacitos, livianos, tersos, vagos, de otra realidad, otro espejo, otra vida, otros disfraz y mascaras de bailes de salón y maquillaje para demostrar (y de paso demostrarte) que elegiste la opción correcta. La única, la mejor.
El error transversal e insomne que cabalgaba esos meses junto a tu velo de nacarada ternura y displicencia, ahora es solo una laminado sentimiento de culpa, que a veces regresa, pero tú, con la habilidad de un prestidigitador, sabes adormecer. Sabes acunarlo en noches como esta. Pulirlo y darle brillo para dejarlo, otra vez, descansar hasta la próxima rabieta. Hasta el siguiente fallo en tus defensas, firmes inquebrantables. Resuelto en tu decisión de cerrar el capítulo.
Pero sigue llorando, como una abandonada y desolada sensación de miedo y tú le escuchas tañir, una y otra vez, esa campana bruñida e insolente que anuncia el alba de tus días de vino y risas.
Porque te mueres en esta vida, y no te mueres de vivir. Te mueres de muerte, te mueres de muerte, amigo. Que es la peor de las muertes.
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