martes, 24 de septiembre de 2013
Reversible
Si vuelves la casa estará vacía. Siempre supiste que no iba en serio.
No habrá deseo en la encimera, ni avispas en las tripas.
Otras vendrán, que harán la vida reversible.Por si vuelves de madrugada.
Otras vendrán, que me querrán como a un gato.
Si vuelves el bosque estará quemado. Nunca entendí el amor a medias.
Las hadas estarán empaladas, marcando el camino a tu guarida.
Otras vendrán, que harán la vida reversible. No hay bien que cien años dure.
Otras vendrán, que me querrán unas horas.
domingo, 8 de septiembre de 2013
Love & Hate
De regreso a casa, cierta sensación de confianza me invadió. La luz de los fluorescentes del techo estiraba las sombras y recreaba una atmosfera pesada y opaca. Ella seguía en el mismo lugar dónde la hubiera dejado semanas atrás: acodada en la barra de un bar, mirando distraída cierto programa de televisión con expresión divertida.
—Hola —saludo desde la ambigüedad de una actitud estudiada—. Había una bonita luna, ¿verdad?
Asentí mansamente. Me tendió un paquete de parches de nicotina mientras me guiñaba un ojo.
—Se te ha echado de menos —mentí.
—Siempre has tenido tanta memoria como cara.
Hubo un par de segundos que ella relleno con un Martini en su punto óptimo de mezcla y en algún lugar, un labrador de pelo cobrizo ladraba en la distancia. Como una mosca entretenida en un parterre, me distrajeron las finas arrugas que se formaban bajo sus ojos.
—Estás raro esta noche —dijo—. Más raro que de costumbre, quiero decir.
—Creo que me he enamorado de ti.
Un breve instante de sumisa atención se quedó flotando entre nosotros. Y justo cuando una delicada sonrisa se formaba en su boca, me miró con gravedad.
—¡Oh, Dios! ¡No estás bromeando!
—No —respondí y por alguna extraña razón que no adivinaba a conocer, creí conveniente acariciar su mano enlutada para dar vehemencia a mi asentimiento.
Sus ojos tenían un velo funesto y desde algún lugar, dolorosamente cercano al pequeño lugar donde guardaba el pedazo de alma que una vez me había mostrado, una mueca de decepción brotó para reclamar (casi para implorar) la eterna pausa que siempre deberíamos haber sido.
—¡Joder! No me haga esto… ahora no.
—¿Ahora? ¿Ha habido algún momento adecuado? Quiero decir…
—Sé que quieres decir. Déjalo ahí.... Dejémoslo ahí. De verdad.
Sin saber muy bien por qué, deseé besarla ahora más que nunca. .
—Nunca me ha gustado toda esa morralla dialéctica dedicada a controlar nuestros pasos. ¿No eras tú quien prefería amar a querer? Vale, pues te amo. Para mi desgracia. Incluso, con un poco de tu ayuda, podría, bueno, estoy seguro… llegar a hacerlo del modo en que tú quieres. De un modo menos, futuro, menos… “nuestro”… Menos de ese modo en que siempre nos quedábamos a medias… ya sabes a que me refiero, ¿no?... ¿Cómo quieres que te quieran…? Creo que me estoy enredando con las palabras… ¡Oh, vaya! Esto empieza a ser un tanto extraño…
No hubo tiempo para más. El reloj bramó desde el otro lado de la realidad y mi sueño dentro de un sueño, mi pequeño fractal de irrealidad se destrozó contra los restos de una noche de brujas tenue y abigarrada.
“Ach! Odio-amo soñar contigo”
sábado, 31 de agosto de 2013
(Una Bonita) Dicotomía
Y te masturbas puesto de caballo.
Te dejas la piel en cada palabra.
El mar se hincha y tú te dejas llevar.
Respiras el aire que ella inhala.
Arrancando esquirlas de alma en cada beso.
Tú tenías una escalera y yo quería creer.
El tiempo pasaba deprisa.
Las chicas se iban, sin mirar atrás.
Por casualidad subimos al mismo autobús.
Aquella tarde en que nevaba ceniza.
Por si regresas aquí tienes aquel tiempo.
Los ojos rasgados, el pelo revuelto.
Cazábamos sueños con tirachinas.
Este es el verso 14 y aún no te echo de menos.
Te dejas la piel en cada palabra.
El mar se hincha y tú te dejas llevar.
Respiras el aire que ella inhala.
Arrancando esquirlas de alma en cada beso.
Tú tenías una escalera y yo quería creer.
El tiempo pasaba deprisa.
Las chicas se iban, sin mirar atrás.
Por casualidad subimos al mismo autobús.
Aquella tarde en que nevaba ceniza.
Por si regresas aquí tienes aquel tiempo.
Los ojos rasgados, el pelo revuelto.
Cazábamos sueños con tirachinas.
Este es el verso 14 y aún no te echo de menos.
viernes, 23 de agosto de 2013
Había Química
Hace mucho que no voy por allí. Ahora que los besos se cambiaron por mensajes de móvil y los pájaros no sobrevuelan más aquella playa, miro hacia el golfo y te pienso.
Casi eramos invencibles y la distancia parecía un escalón más
Nos emborrachábamos con nuestras bocas y manteníamos la nariz limpia. Las dudas eran una muestra más y las palabras la brújula con que viajar.
Los dos lo sabíamos pero nos creíamos los más listos y lo dejamos pasar.
¿Que tal si nos vemos cuando todo se venga abajo y el mundo estalle?
Aún te tengo en las tripas aunque ahora no quemes.
Creo que siempre haremos buen equipo porque había química aunque la razón rompiera la cuerda.
Casi eramos invencibles y la distancia parecía un escalón más
Nos emborrachábamos con nuestras bocas y manteníamos la nariz limpia. Las dudas eran una muestra más y las palabras la brújula con que viajar.
Los dos lo sabíamos pero nos creíamos los más listos y lo dejamos pasar.
¿Que tal si nos vemos cuando todo se venga abajo y el mundo estalle?
Aún te tengo en las tripas aunque ahora no quemes.
Creo que siempre haremos buen equipo porque había química aunque la razón rompiera la cuerda.
domingo, 11 de agosto de 2013
Le Roi Des Rates
Escúchale roer los huesos que antes te servían de prisión.
Las uñas arañando el suelo.
Llegan de madrugada, casi sin esperar ser esperados.
Cómo soldados tendidos al sol en un campo de minas.
Pudriéndose bajo un cielo azul eléctrico.
La manada se largó hace tiempo y a ti sólo te quedo esta vieja manía
y el gusto por los cantantes folk.
El lúgubre sonido de la maquinaria sin parar de girar.
Ondas de choque elevándose mientras las sirenas entonan el bis.
Te dejas llevar...
Las uñas arañando el suelo.
Llegan de madrugada, casi sin esperar ser esperados.
Cómo soldados tendidos al sol en un campo de minas.
Pudriéndose bajo un cielo azul eléctrico.
La manada se largó hace tiempo y a ti sólo te quedo esta vieja manía
y el gusto por los cantantes folk.
El lúgubre sonido de la maquinaria sin parar de girar.
Ondas de choque elevándose mientras las sirenas entonan el bis.
Te dejas llevar...
jueves, 1 de agosto de 2013
One Summer Night
Calor.
Casi había olvidado el verano.
Madrugada. Hay 30 grados en esta parte del mundo a la que ya solo vuelvo para aplacar la memoria. La sábana es una telaraña bajo la que me asfixio mientras recorro el cielo a lomos de una pantalla con forma de luna. El vaso con té helado deja un circulo en la repisa de la ventana.
Las orugas tratan de evitar mis torpes intentos por volver 4 años atrás. A aquel verano. El único, en justicia, que sentí que el planeta giraba bajo mis pies. El único, en verdad, en que todavía me creía capaz de amar. Uno se cree de todo si la felicidad entra por el balcón de improviso.
También aquella chica de ojos tristes me evita desde la atalaya a la que subió aquella noche que la dejé. No soy gran cosa con las chicas últimamente. O las dejo yo o me dejan ellas...
Me emborracharía si eso aliviaría mi actitud y me diera aquel viejo aire melodrámatico que solía cultivar en las noches de insomnio. Te gustaba tanto verme salir de la tormenta con cada SMS o racha de viento.
Y ahora las palabras no valen nada. Ya no trenzó recuerdos a golpe de sílaba ni mojas las bragas cuando te escribo un mail desde el exilio al que me mandó el olvido. Y de cara voy justito y de perfil simulo lecciones al vuelo. ¿Qué le vamos a hacer?
Ya no sirve de nada apelar a tu recuerdo para masturbarme cuando el presente se me queda grande. Podía imaginar un final mejor pero eso sería dar la razón a los que me dicen que si estoy solo es porque quiero estarlo (eso me incluye a mí, me temo).
He pasado estas últimas semanas en este reino de ciegos siendo un tuerto que juega a ser mejor pero solo es tan listo como el resto.
No es que sea gran cosa cuando me saco el alma de la bolsa de trucos.
No es que me importe muchas cosas, es solo buena memoria.
Pero eso, tú ya lo sabías hace mucho.
Casi había olvidado el verano.
Madrugada. Hay 30 grados en esta parte del mundo a la que ya solo vuelvo para aplacar la memoria. La sábana es una telaraña bajo la que me asfixio mientras recorro el cielo a lomos de una pantalla con forma de luna. El vaso con té helado deja un circulo en la repisa de la ventana.
Las orugas tratan de evitar mis torpes intentos por volver 4 años atrás. A aquel verano. El único, en justicia, que sentí que el planeta giraba bajo mis pies. El único, en verdad, en que todavía me creía capaz de amar. Uno se cree de todo si la felicidad entra por el balcón de improviso.
También aquella chica de ojos tristes me evita desde la atalaya a la que subió aquella noche que la dejé. No soy gran cosa con las chicas últimamente. O las dejo yo o me dejan ellas...
Me emborracharía si eso aliviaría mi actitud y me diera aquel viejo aire melodrámatico que solía cultivar en las noches de insomnio. Te gustaba tanto verme salir de la tormenta con cada SMS o racha de viento.
Y ahora las palabras no valen nada. Ya no trenzó recuerdos a golpe de sílaba ni mojas las bragas cuando te escribo un mail desde el exilio al que me mandó el olvido. Y de cara voy justito y de perfil simulo lecciones al vuelo. ¿Qué le vamos a hacer?
Ya no sirve de nada apelar a tu recuerdo para masturbarme cuando el presente se me queda grande. Podía imaginar un final mejor pero eso sería dar la razón a los que me dicen que si estoy solo es porque quiero estarlo (eso me incluye a mí, me temo).
He pasado estas últimas semanas en este reino de ciegos siendo un tuerto que juega a ser mejor pero solo es tan listo como el resto.
No es que sea gran cosa cuando me saco el alma de la bolsa de trucos.
No es que me importe muchas cosas, es solo buena memoria.
Pero eso, tú ya lo sabías hace mucho.
lunes, 29 de julio de 2013
Still There
A un millón de kilómetros de casa. En alguna región del espacio dejado atrás, del asfalto que quemé al salir y alejarme, en ciertos puntos de luz que marqué para regresar. Tú sigues aquí por alguna razón que desconozco.
Te apareces con la charla banal de siempre y usas mi apatía para colarte.
Mientras el mar se muestra ante mí, sumiso y febril y me hacen una propuesta editorial por mi virginidad literaria y kamikaze. Mientras el mundo enferma de muerte y los aviones sobrevuelan el horizonte ante mis ojos.
Te apareces con un cierto gusto del pasado cercano y te filtras en mis vacíos.
Las chicas casadas siempre fueron más fáciles y tú, lo recuerdo bien, nunca has estado sola. Ni aquel tipo ni el que me siguió fueron capaces de llenarte. Nunca me creí indispensable.
Te apareces con el mismo canto de sirena de siempre y yo me recostó junto al mar.
Te apareces con la charla banal de siempre y usas mi apatía para colarte.
Mientras el mar se muestra ante mí, sumiso y febril y me hacen una propuesta editorial por mi virginidad literaria y kamikaze. Mientras el mundo enferma de muerte y los aviones sobrevuelan el horizonte ante mis ojos.
Te apareces con un cierto gusto del pasado cercano y te filtras en mis vacíos.
Las chicas casadas siempre fueron más fáciles y tú, lo recuerdo bien, nunca has estado sola. Ni aquel tipo ni el que me siguió fueron capaces de llenarte. Nunca me creí indispensable.
Te apareces con el mismo canto de sirena de siempre y yo me recostó junto al mar.
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