domingo, 25 de septiembre de 2011

Relativity

Instalado en algún punto a medio camino entre la suave tersura de la hipotética realidad mensurable newtoniana y la áspera crudeza de los puntos infinitos, sesteaba entre enjambres de dudas y cuotas de quietud entresemana, cuando el elefante del pasado apareció con su habitual mixtura de labia y recuerdos a medias.
Rápidamente, deslizándose grácilmente como una nube en un cielo preñado del estío, su cháchara se convirtió en un manso río y sus palabras me llevaron lejos. A delicadas dimensiones más allá de la doliente luz de los ojos de ella. A vastas cuadriculas de un sector del universo que, digámoslo así, están conectadas con su ombligo o en el peor de los casos con cierta madrugada de junio en que nos desnudamos y guardamos la ropa.
En delicadas hebras de luz, luz cómo onda y partícula y aun más, como hebras zigzageante en un cosmos impredecible y multidimensional, los recuerdos se licuaron por entre las arrugas, bajo sus ojos, recortándose en la linea de sus hombros.

¿Me quieres? ¿Te quiero?...

2 comentarios:

  1. La delgada línea...de lo posible y lo que algunos llaman, imposible.

    Te beso, Tito.

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  2. Por favor me gustaría que este texto desapareciera, tu percepción de entonces estaba muy equivocada. Y no me vengas con milongas, que si tienes el blog es porque yo te lo guarde mientras cambiabas de idea. Ya no tiene importancia pero no fue el guardar la ropa sino tu voz en aquellas conversaciones antes de vernos la cara.

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